martes, 12 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
domingo, 10 de mayo de 2009
Cartas inéditas a su madre. Por Manuel Puig

En 1964, Manuel Puig vivía en New York y trabajaba en el aeropuerto, en las oficinas de Air France, mientras avanzaba en la escritura de su primera novela. Hacia el mes de agosto había invitado a su madre, María Elena Delledonne, para un viaje a Europa al que iría acompañada de su hermana Carmen, aquella tía cuya voz había inspirado las primeras páginas de La traición de Rita Hayworth. En estas cartas, los últimos preparativos del viaje, y un relato del encuentro entre madre e hijo (que firma sus cartas como Coco).
Nueva York, viernes 14 de agosto de 1964
Querida mamá:
Furioso acabo de recibir carta reconfirmando el vuelo del sábado. ¿Por qué razón quieren el sábado? Las reservaciones se cambian con una simple llamada telefónica. El vuelo que les digo yo, saliendo jueves, tarda lo mismo que el vuelo del sábado.
Mamá: no seas tan abatatada y hablá por teléfono a Pan American. NO ME HAGAN ESO, me muero si pierdo un día. De verdad mamá me va a dar mucha rabia que te dejes llevar por Carmen y su reservación. Una reservación no es nada, se cambia, te lo requetedije. Agarrá el teléfono y llama a Pan American, no te van a morder. El chal te va a servir, creo. POR LO MENOS DAME UNA RAZON VALEDERA QUE LAS OBLIGA A VIAJAR EL SABADO.
Besos,
Coco.
Nueva York, lunes 17 de agosto
Querida mamá:
Acabo de recibir carta resplandeciente con todo arreglado. ¡Qué regio! Perdonen por la insistencia para que vinieran sábado y no domingo, no me resignaba a perder ese día. Ojo a no strapassarse (1) los últimos días, nada de llegar straccas mortas (2). Ya el gran calor está aflojando. Está muy agradable. ¿Qué veremos en la Opera de París? Me imagino papá y el Chino con la ansiedad que esperan el regreso, con todas las novedades. La verdad es que la alegría me consume, tendré que tomar algún calmante.
Bueno, Bette (3), hacete sacar el bigote por la Mary.
Mil besos,
Coco.
(1) strapassare (dialecto parmesano): hacer un esfuerzo exagerado.
(2) estrac mort (dialecto parmesano): muerto de cansancio. (Puig solía incluir expresiones en dialecto parmesano en sus cartas familiares).
(3) Bette, por Bette Davis. Entre los apodos a su madre, Puig oscilaba entre Buschiazzo, por María Esther Buschiazzo, actriz argentina que actuó de madre en La casa grande, con Luis Sandrini.
Nueva York, domingo 13 de septiembre
Queridos papá y Chino:
Recién encuentro un minuto para escribirles. Por suerte no tengo más que buenas noticias, no se imaginan lo bien que se va desarrollando el viaje, están aprovechando muchísimo el tiempo. Aquí en Nueva York no pasaron quietas un minuto. Mamá está increíble, entendía todo lo escrito en inglés y se desbrataba (1) perfectamente.
Dejó con la boca abierta a todos mis amigos, sabía todo de todo, de antemano, los monumentos, las obras de arte, así que todo lo que se le va presentando lo aprecia doblemente. El domingo pasado a las 20 salimos para París. Llegamos con media hora de diferencia, yo antes. Fuimos a un hotel regio situado en un punto de lo más estratégico y los tres días que estuve yo le sacamos el jugo al tiempo de una manera increíble. Desde el primer día se nos unió mi amigo cubano Néstor Almendros que se quedó sonso con mamá, por su juventud de espíritu, además la encontró magníficamente conservada.
Yo desde que las dejé el jueves vivo pensando minuto a minuto en lo que están haciendo, tengo unas ganas terribles de saber cómo les está yendo en Roma, mis amigos las esperaban ansiosos. Mañana lunes espero tener carta, no doy más de la impaciencia. Aquí el departamento está de una tristeza insoportable, lo tomé y lo amueblé con mucho entusiasmo pero ahora me estoy dando cuenta de que era sólo por el afán de recibir bien a mamá, ahora me queda grande tanta casa.
Escríbanme pronto y estén contentos que no creo que nadie nunca haya gozado y aprovechado tanto de un viaje como la Buschiazzo.
Muchos besos,
Coco.
(1) desbratarse (dialecto parmesano): resolver una situación. En este caso, desenvolverse en el idioma.
Manuel Puig nació en General Villegas, provincia de Buenos Aires, en 1932, y murió en Cuernavaca, México en 1990. Viajero incansable, dramaturgo, guionista y cinéfilo, su primera novela La traición de Rita Hayworth, fue proclamada como la mejor novela 1968-1969 por el periódico francés Le Monde. Después de repetidas amenazas telefónicas, Puig abandonó la Argentina en 1973 para establecerse en México, donde terminó El beso de la mujer araña, su más famoso libro, luego estrenado en Broadway como comedia musical, dirigida por Harold Pinetr. Es también autor de Boquitas pintadas, The Buenos Aires Affair y Cae la noche tropical. Las presente cartas son inéditas y forman parte de un libro de próxima aparición.
Nueva York, viernes 14 de agosto de 1964
Querida mamá:
Furioso acabo de recibir carta reconfirmando el vuelo del sábado. ¿Por qué razón quieren el sábado? Las reservaciones se cambian con una simple llamada telefónica. El vuelo que les digo yo, saliendo jueves, tarda lo mismo que el vuelo del sábado.
Mamá: no seas tan abatatada y hablá por teléfono a Pan American. NO ME HAGAN ESO, me muero si pierdo un día. De verdad mamá me va a dar mucha rabia que te dejes llevar por Carmen y su reservación. Una reservación no es nada, se cambia, te lo requetedije. Agarrá el teléfono y llama a Pan American, no te van a morder. El chal te va a servir, creo. POR LO MENOS DAME UNA RAZON VALEDERA QUE LAS OBLIGA A VIAJAR EL SABADO.
Besos,
Coco.
Nueva York, lunes 17 de agosto
Querida mamá:
Acabo de recibir carta resplandeciente con todo arreglado. ¡Qué regio! Perdonen por la insistencia para que vinieran sábado y no domingo, no me resignaba a perder ese día. Ojo a no strapassarse (1) los últimos días, nada de llegar straccas mortas (2). Ya el gran calor está aflojando. Está muy agradable. ¿Qué veremos en la Opera de París? Me imagino papá y el Chino con la ansiedad que esperan el regreso, con todas las novedades. La verdad es que la alegría me consume, tendré que tomar algún calmante.
Bueno, Bette (3), hacete sacar el bigote por la Mary.
Mil besos,
Coco.
(1) strapassare (dialecto parmesano): hacer un esfuerzo exagerado.
(2) estrac mort (dialecto parmesano): muerto de cansancio. (Puig solía incluir expresiones en dialecto parmesano en sus cartas familiares).
(3) Bette, por Bette Davis. Entre los apodos a su madre, Puig oscilaba entre Buschiazzo, por María Esther Buschiazzo, actriz argentina que actuó de madre en La casa grande, con Luis Sandrini.
Nueva York, domingo 13 de septiembre
Queridos papá y Chino:
Recién encuentro un minuto para escribirles. Por suerte no tengo más que buenas noticias, no se imaginan lo bien que se va desarrollando el viaje, están aprovechando muchísimo el tiempo. Aquí en Nueva York no pasaron quietas un minuto. Mamá está increíble, entendía todo lo escrito en inglés y se desbrataba (1) perfectamente.
Dejó con la boca abierta a todos mis amigos, sabía todo de todo, de antemano, los monumentos, las obras de arte, así que todo lo que se le va presentando lo aprecia doblemente. El domingo pasado a las 20 salimos para París. Llegamos con media hora de diferencia, yo antes. Fuimos a un hotel regio situado en un punto de lo más estratégico y los tres días que estuve yo le sacamos el jugo al tiempo de una manera increíble. Desde el primer día se nos unió mi amigo cubano Néstor Almendros que se quedó sonso con mamá, por su juventud de espíritu, además la encontró magníficamente conservada.
Yo desde que las dejé el jueves vivo pensando minuto a minuto en lo que están haciendo, tengo unas ganas terribles de saber cómo les está yendo en Roma, mis amigos las esperaban ansiosos. Mañana lunes espero tener carta, no doy más de la impaciencia. Aquí el departamento está de una tristeza insoportable, lo tomé y lo amueblé con mucho entusiasmo pero ahora me estoy dando cuenta de que era sólo por el afán de recibir bien a mamá, ahora me queda grande tanta casa.
Escríbanme pronto y estén contentos que no creo que nadie nunca haya gozado y aprovechado tanto de un viaje como la Buschiazzo.
Muchos besos,
Coco.
(1) desbratarse (dialecto parmesano): resolver una situación. En este caso, desenvolverse en el idioma.
Manuel Puig nació en General Villegas, provincia de Buenos Aires, en 1932, y murió en Cuernavaca, México en 1990. Viajero incansable, dramaturgo, guionista y cinéfilo, su primera novela La traición de Rita Hayworth, fue proclamada como la mejor novela 1968-1969 por el periódico francés Le Monde. Después de repetidas amenazas telefónicas, Puig abandonó la Argentina en 1973 para establecerse en México, donde terminó El beso de la mujer araña, su más famoso libro, luego estrenado en Broadway como comedia musical, dirigida por Harold Pinetr. Es también autor de Boquitas pintadas, The Buenos Aires Affair y Cae la noche tropical. Las presente cartas son inéditas y forman parte de un libro de próxima aparición.
jueves, 7 de mayo de 2009
Gripe porcina y narcos (ucronia). Por: Rodrigo Ramos


Mi primer contacto con la gripe porcina fue en Bagdad, el año 1985, cuando a un grupo de ingenieros del instituto de pesquisas atómicas de la Universidad de Sao Paulo, USP, nos contrató el gobierno de Sadam Hussein por tres meses con el objetivo de apoyar la investigación militar. Al mes de trabajo y por un asunto de idioma nos comenzamos a relacionar con un grupo de latinoamericanos que alojaba en el mismo hotel. Eran médicos y químicos, la mayoría; también había siquiatras y otros profesionales, todos científicos. Pasábamos la mayor parte del tiempo encerrados, es decir del instituto militar al hotel y así sucesivamente. La ciudad ofrecía poco o casi nada a la hora de la entretención. Había guerra, además. En algún fin de semana fuimos a alguna zona arquelógica por afanes turísticos. El diálogo fluía especialmente después de las 19 horas cuando nos juntábamos en los sectores aledaños al bar, a la piscina o en la cena. Hablábamos de fútbol, la mayor parte del tiempo, y después de nuestras familias. La mayoría eran hombres, aunque había un par de gays asumidos. El contrato negaba la posibilidad de hablar de los proyectos propios con el gobierno iraquí. El inglés era el idioma oficial de trabajo. El personal del hotel entendía poco y nada de inglés, menos portugués o español. Tampoco teníamos guardias. Sólo en el instituto militar había algún traductor para nuestro trabajo.
Con las confianzas abiertas, al final di a conocer mi proyecto y me enteré de los otros. Nada para enorgullecerse. Todos proyectos relacionados con la guerra. En todo caso ninguno entregó detalles. A grandes rasgos, dijimos que desarrollábamos.Había un dilema ético en todos nosotros -repito, la mayoría latino de formación cristiana-, pero éste se nos esfumaba cuando pensábamos en el dinero que recibiríamos. Después volví a Bagdad, pero aquella es otra historia.Del grupo entablé una amistad más fuerte y duradera –después por misivas hasta reducirse a tarjetas navideñas- con Iván Fuentes y María Concepción Benítez, un matrimonio de médicos, él chileno y ella mexicana. Ambos representaban una edad sobre los 45 años y estaban preocupados por su hijo que se llamaba Iván. Al chico lo cuidaban unas nanas y los abuelos maternos. El había trabajado para el gobierno de Pinochet, a finales de los años 70, asunto que lo marcaba –decía-. En un viaje a México conoció a María Concepción Benítez -quien ponía cara de aburrida cuando su marido contaba la historia de ambos-. Se quedaron viviendo en el DF. En ese entonces no me confensó de su lazo con el gobierno de Pinochet. De aquello me enteré en un reportaje de la revista Gatopardo, donde se hablaba del vínculo de los dictadores, en alusión a Pinochet y Hussein. También fui nombrado en ese reportaje; aquello me costó desprestigio profesional y una serie de problemas que no viene al caso nombrar. Pasado.Por Iván Fuentes oí por primera vez el nombre de la Gripe Porcina o Gripe de los cerdos -como le llamaba-. Su objetivo era claro: desarrollar esta enfermedad como arma contra los soldados iraníes. Me explicó que este tipo de gripe ya se había utilizado como arma bacteriológica en Viet Nam, por parte de los estadounidenses. Hussein era seguidor de la guerra de Viet Nam, de ahí su interés por saberlo todo y reciclar ideas para combatir a sus enemigos. Ignoro porque y cómo los iraquíes llegaron a Fuentes. Por lo nebuloso de la época, imagino un enlace con Chile, después México y así sucesivamente. El reportaje de Gatopardo sólo dio el nombre de Fuentes, más contó sobre mi caso. En una carta posterior, Fuentes confirmó que todo lo del proyecto en Irak había resultado bien, además con su mujer me invitaron junto a mi familia a su casa de veraneo. Entiendo que era una casa de veraneo espectacular. Nunca la conocí.Como la mayoría, la última semana volví a escuchar sobre la Gripe Porcina por los hechos consabidos en México. Googleé a Fuentes y encontré un par de noticias referidas al contexto universitario; sin embargo al hilar más fino en Google hallé a su hijo Iván Fuentes Benítez. El tipo estaba vinculado al cartel narco mexicano de Sinaola. Según la prensa que revisé de 2007, era el tercero de la organización o algo por el estilo. El reportaje hacía énfasis que era hijo de dos científicos ligados a las dictaduras latinoamericanas, ambos mexicanos -supongo que Fuentes quiso borrarse de Chile, como tantos otros-. Por esto creo que el cartel de Sinaloa tiene relación con la expansión de la gripe porcina en México. En estos momentos toda la atención mediática y militar pasó del narco a la Gripe Porcina.
Ahora lo narcos deben estar nadando felices en el barro como cerdos.
Con las confianzas abiertas, al final di a conocer mi proyecto y me enteré de los otros. Nada para enorgullecerse. Todos proyectos relacionados con la guerra. En todo caso ninguno entregó detalles. A grandes rasgos, dijimos que desarrollábamos.Había un dilema ético en todos nosotros -repito, la mayoría latino de formación cristiana-, pero éste se nos esfumaba cuando pensábamos en el dinero que recibiríamos. Después volví a Bagdad, pero aquella es otra historia.Del grupo entablé una amistad más fuerte y duradera –después por misivas hasta reducirse a tarjetas navideñas- con Iván Fuentes y María Concepción Benítez, un matrimonio de médicos, él chileno y ella mexicana. Ambos representaban una edad sobre los 45 años y estaban preocupados por su hijo que se llamaba Iván. Al chico lo cuidaban unas nanas y los abuelos maternos. El había trabajado para el gobierno de Pinochet, a finales de los años 70, asunto que lo marcaba –decía-. En un viaje a México conoció a María Concepción Benítez -quien ponía cara de aburrida cuando su marido contaba la historia de ambos-. Se quedaron viviendo en el DF. En ese entonces no me confensó de su lazo con el gobierno de Pinochet. De aquello me enteré en un reportaje de la revista Gatopardo, donde se hablaba del vínculo de los dictadores, en alusión a Pinochet y Hussein. También fui nombrado en ese reportaje; aquello me costó desprestigio profesional y una serie de problemas que no viene al caso nombrar. Pasado.Por Iván Fuentes oí por primera vez el nombre de la Gripe Porcina o Gripe de los cerdos -como le llamaba-. Su objetivo era claro: desarrollar esta enfermedad como arma contra los soldados iraníes. Me explicó que este tipo de gripe ya se había utilizado como arma bacteriológica en Viet Nam, por parte de los estadounidenses. Hussein era seguidor de la guerra de Viet Nam, de ahí su interés por saberlo todo y reciclar ideas para combatir a sus enemigos. Ignoro porque y cómo los iraquíes llegaron a Fuentes. Por lo nebuloso de la época, imagino un enlace con Chile, después México y así sucesivamente. El reportaje de Gatopardo sólo dio el nombre de Fuentes, más contó sobre mi caso. En una carta posterior, Fuentes confirmó que todo lo del proyecto en Irak había resultado bien, además con su mujer me invitaron junto a mi familia a su casa de veraneo. Entiendo que era una casa de veraneo espectacular. Nunca la conocí.Como la mayoría, la última semana volví a escuchar sobre la Gripe Porcina por los hechos consabidos en México. Googleé a Fuentes y encontré un par de noticias referidas al contexto universitario; sin embargo al hilar más fino en Google hallé a su hijo Iván Fuentes Benítez. El tipo estaba vinculado al cartel narco mexicano de Sinaola. Según la prensa que revisé de 2007, era el tercero de la organización o algo por el estilo. El reportaje hacía énfasis que era hijo de dos científicos ligados a las dictaduras latinoamericanas, ambos mexicanos -supongo que Fuentes quiso borrarse de Chile, como tantos otros-. Por esto creo que el cartel de Sinaloa tiene relación con la expansión de la gripe porcina en México. En estos momentos toda la atención mediática y militar pasó del narco a la Gripe Porcina.
Ahora lo narcos deben estar nadando felices en el barro como cerdos.
martes, 5 de mayo de 2009
sábado, 2 de mayo de 2009
Intervalo de cinco minutos. Por Francis Picabia

Yo tenía un amigo suizo llamado Jacques Dingue que vivía en el Perú, a cuatro mil metros de altitud. Partió hace algunos años para explorar aquellas regiones, y allá sufrió el hechizo de una extraña india que lo enloqueció por completo y que se negó a él. Poco a poco fue debilitándose, y no salía siquiera de la cabaña en que se instalara. Un doctor peruano que lo había acompañado hasta allí le procuraba cuidados a fin de sanarlo de una demencia precoz que parecía incurable.
Una noche, la gripe se abatió sobre la pequeña tribu de indios que habían acogido a Jacques Dingue. Todos, sin excepción, fueron alcanzados por la epidemia, y ciento setenta y ocho indígenas, de doscientos que eran, murieron al cabo de pocos días. El médico peruano, desolado, rápidamente había regresado a Lima... También mi amigo fue alcanzado por el terrible mal, y la fiebre lo inmovilizó.
Ahora bien, todos los indios tenían uno o varios perros, y éstos muy pronto no encontraron otro recurso para vivir que comerse a sus amos: desmenuzaron los cadáveres, y uno de ellos llevó a la choza de Dingue la cabeza de la india de la que éste se había enamorado... Instantáneamente la reconoció y sin duda experimentó una conmoción intensa, pues de súbito se curó de su locura y de su fiebre. Ya recuperadas sus fuerzas, tomó del hocico del perro la cabeza de la mujer y se entretuvo arrojándola contra las paredes de su cuarto y ordenándole al animal que se la llevase de vuelta. Tres veces recomenzó el juego, y el perro le acercaba la cabeza sosteniéndola por la nariz; pero a la tercera vez, Jacques Dingue la lanzó con demasiada fuerza, y la cabeza se rompió contra el muro. El jugador de bolos pudo comprobar, con gran alegría, que el cerebro que brotaba de aquélla no presentaba más que una sola circunvolución y parecía afectar la forma de un par de nalgas...
Una noche, la gripe se abatió sobre la pequeña tribu de indios que habían acogido a Jacques Dingue. Todos, sin excepción, fueron alcanzados por la epidemia, y ciento setenta y ocho indígenas, de doscientos que eran, murieron al cabo de pocos días. El médico peruano, desolado, rápidamente había regresado a Lima... También mi amigo fue alcanzado por el terrible mal, y la fiebre lo inmovilizó.
Ahora bien, todos los indios tenían uno o varios perros, y éstos muy pronto no encontraron otro recurso para vivir que comerse a sus amos: desmenuzaron los cadáveres, y uno de ellos llevó a la choza de Dingue la cabeza de la india de la que éste se había enamorado... Instantáneamente la reconoció y sin duda experimentó una conmoción intensa, pues de súbito se curó de su locura y de su fiebre. Ya recuperadas sus fuerzas, tomó del hocico del perro la cabeza de la mujer y se entretuvo arrojándola contra las paredes de su cuarto y ordenándole al animal que se la llevase de vuelta. Tres veces recomenzó el juego, y el perro le acercaba la cabeza sosteniéndola por la nariz; pero a la tercera vez, Jacques Dingue la lanzó con demasiada fuerza, y la cabeza se rompió contra el muro. El jugador de bolos pudo comprobar, con gran alegría, que el cerebro que brotaba de aquélla no presentaba más que una sola circunvolución y parecía afectar la forma de un par de nalgas...
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