viernes, 12 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
Hugo Ball
Danza
de la muerte, 1916
Así perecemos, así perecemos,
todos los días perecemos,
pues es muy cómodo dejarse morir.
De mañana todavía entre sueño y sueño,
Más allá a mediodía.
De noche en lo más hondo de la tumba.
La guerra es nuestro burdel.
Nuestro sol es de sangre.
La muerte es nuestro símbolo y
eslogan.
Niño y hembra abandonamos
¿En qué nos conciernen?
Pues ahora es posible
Tan solo abandonarnos a nosotros.
Así asesinamos, así asesinamos.
todos los días lapidamos
colegas nuestros en la danza de la
muerte.
Álzate hermano ante mí,
¡Hermano, tu pecho!
Hermano que debes caer y morir.
No ruñimos, no gruñimos.
Todos los días nos callamos,
Hasta que el hueso ilíaco gira en su
juntura.
Duro es nuestro lecho,
Duro nuestro pan.
Inmundo y sangriento el Dios adorado.
jueves, 28 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
domingo, 24 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
jueves, 21 de enero de 2016
Mitología Africana
La
serpiente cósmica
El pueblo Fon, cuenta como
la serpiente cósmica, Aida-Hwedo, fue creada al principio de los tiempos por el
Creador, un dios andrógino con dos caras: Mawu, la luna, (femenino), y Lisa,
el sol, (masculino).
Aido-Hwedo contribuyó a la
creación al llevar al creador en su boca mientras se formaba el mundo. Cuando
terminó la obra, el Creador vio que era un peso excesivo para la tierra:
demasiados árboles, demasiadas montañas, demasiados elefantes, demasiado de todo.
Entonces, le pidió a
Aido-Hwedo que se enroscase y se colocase por debajo a la sobrecargada tierra
como si fuese un cojín para poder transportarla. Como a Aido-Hwedo no le
gustaba el calor, el Creador hizo el océano para que viviera allí.
Al sentir Aido-Hwedo una
gran presión sobre sí, tiene que cambiar de postura para descansar, y lo que
sucede en esos casos es que se desatan terremotos.
Aido-Hwedo se alimenta de
barras de hierro que forjan unos monos rojos que viven bajo el mar. Cuando el
hierro se agota, del hambre se come su propia cola. Luego, la tierra, con toda
su carga se desequilibra y cae al mar.
Una segunda Aido -Hwedo, la
serpiente del arco iris, vive en el cielo y envía a la tierra los rayos de los
dioses.
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