miércoles, 28 de marzo de 2012
John Galán Casanova

XXX
al fin se caza Casanova
el de los muchos comienzos
el de finales abruptos
el experto en hacer falta
el escapista
quien escribió:
Nunca escasea el coraz´n
y aún recita para sí:
Primero y siempre está la soledad…
quien una vez lloró en la playa
al ver que le faltaban brazos
para alcanzar tanta belleza
el macho cabrío, el gallo
el cazador solitario…
¡felizmente cazado con su leona!
rinde la recia coraza
al coraz´n que ella te brinda como un durazno
cada día, Cazanovias
entra al espejo imantado
tan pronto confiado
como incrédulo
encantador, huraño
espléndido y mezquino
(de La Pareja Inmantada)
domingo, 25 de marzo de 2012
La caída de Faetón
Pintura de Odilon RendónAlternativamente, sería el hijo que Eos dio a Céfalo y que Afrodita robaría cuando no era más que un niño, para convertirlo en un daimon, guardián nocturno de sus más sagrados santuarios. Fue padre con Afrodita de Astinoo. Los cretenses le llamaron Adymus, que para ellos significaba estrella de la mañana y de la tarde.
Faetón alardeaba con sus amigos de que su padre era el dios-sol. Éstos se resistían a creerlo y Faetón terminó acudiendo a su padre Helios, quien juró por el río Estigia darle lo que pidiera. Faetón quiso conducir su carruaje (el sol) un día. Aunque Helios intentó disuadirle, Faetón se mantuvo inflexible. Cuando llegó el día, Faetón se dejó llevar por el pánico y perdió el control de los caballos blancos que tiraban del carro. Primero giró demasiado alto, de forma que la tierra se enfrió. Luego bajó demasiado, y la vegetación se secó y ardió. Faetón convirtió accidentalmente en desierto la mayor parte de África, quemando la piel de los etíopes hasta volverla negra. Finalmente, Zeus fue obligado a intervenir golpeando el carro desbocado con un rayo para pararlo, y Faetón se ahogó en el río Erídano (Po). Su amigo Cicno se apenó tanto que los dioses lo convirtieron en cisne. Sus hermanas, las helíades, también se apenaron y fueron transformadas en alisos o álamos, según Virgilio, convirtiéndose sus lágrimas en ámbar.
La moraleja de la historia es un añadido posterior. En las primeras referencias homéricas Faetón es simplemente otro nombre del propio Helios. La sustitución de éste por Apolo como dios-sol sucedió más tarde que esta leyenda.
De La hojarasca - Gabriel García Márquez
La oración del ateo - Miguel de Unamuno

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño.
No resistes a nuestro ruego
y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea;
es muy angosta la realidad
por mucho que se expande para abarcarte.
Sufro yo a tu costa, Dios no existente,
pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.
sábado, 24 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
Wislawa Szymborska

Eclesiastés
A veces fantaseo con situaciones inverosímiles.
Me imagino, por ejemplo, en mi osadía,
Que tengo la oportunidad de platicar con Eclesiastés,
Autor de un lamento estremecedor
Sobre la vanidad de todas las empresas humanas.
Me habría inclinado muy hondamente ante él,
Ya que es -por lo menos para mí-
Uno de los poetas más importantes.
Pero luego lo habría cogido de la mano:
“Nada hay nuevo bajo el sol'', has escrito, Eclesiastés.
Sin embargo, Tú mismo has nacido nuevo bajo el sol.
Y el poema que has creado también es nuevo bajo el sol,
Ya que antes de Ti nadie lo había escrito.
Y nuevos bajo el sol son tus lectores,
Puesto que los que vivieron antes que tú no te podían leer.
Y el ciprés, en cuya sombra te sentaste,
No crece aquí desde el principio del mundo.
Le dio origen otro ciprés, semejante al tuyo, pero no en todo igual.
Y además te quisiera preguntar, Eclesiastés,
¿Qué desearías escribir, ahora, de nuevo bajo el sol?
¿Algo con qué completar tus ideas,
O tal vez tienes la tentación de negar algunas de ellas?
En tu poema anterior concebiste también la alegría, y
¿Qué hay del hecho de que resulte ser tan pasajera?
¿Tal vez sobre ella va a tratar tu nuevo poema bajo el sol?
¿Tienes ya algunos apuntes o primeros esbozos?
Pues no dirás “ya he escrito todo, no tengo nada que añadir''.
Esto no lo puede decir ningún poeta,
Y mucho menos uno tan grande como Tú.
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