sábado, 10 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
Canto XVIII, (Odiseo en el banquete con los pretendientes)
"...No ha criado la tierra animal más endeble que el hombre entre cuantos respiran y sobre la tierra se mueven. No imagina que habrá de sufrir infortunios en tanto las deidades le otorgan la dicha y sus piernas se mueven. Pero, cuando los dioses dichosos le dan la desgracia, quiera o no, la soporta con un corazón resignado. Porque tal es la suerte del hombre terrestre, que muda con el día que el padre de dioses y de hombres nos manda."
martes, 6 de marzo de 2018
viernes, 12 de enero de 2018
Balón | Antonio Deltoro
Más que
la pelota
que parte la mano
me maravilla el balón
que sale del suelo disparado.
Todos lo vimos atravesar
el ángulo preciso y cruzar el espacio.
Nunca, ni el globo, ni el avión,
ni el pájaro o la flecha
partirán tan llenos de milagro.
Todavía lo siento en el pie:
ya está entre esas redes
creadas por dos piedras.
que parte la mano
me maravilla el balón
que sale del suelo disparado.
Todos lo vimos atravesar
el ángulo preciso y cruzar el espacio.
Nunca, ni el globo, ni el avión,
ni el pájaro o la flecha
partirán tan llenos de milagro.
Todavía lo siento en el pie:
ya está entre esas redes
creadas por dos piedras.
jueves, 11 de enero de 2018
sábado, 6 de enero de 2018
Jaime Sabines
El diablo y yo nos entendemos...
|
El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos. A veces se hace mi sombra, va a todas partes conmigo. Se me trepa a la nariz y me la muerde y la quiebra con sus dientes finos. Cuando estoy en la ventana me dice ¡brinca! detrás del oído. Aquí en la cama se acuesta a mis pies como un niño y me ilumina el insomnio con luces de artificio. Nunca se está quieto. Anda como un maldito, como un loco, adivinando cosas que no me digo. Quien sabe qué gotas pone en mis ojos, que me miro a veces cara de diablo cuando estoy distraído. De vez en cuando me toma los dedos mientras escribo. Es raro y simple. Parece a veces arrepentido. El pobre no sabe nada de sí mismo. Cuando soy santo me pongo a murmurarle al oído y lo mareo y me desquito. Pero después de todo somos amigos y tiene una ternura como un membrillo y se siente solo el pobrecito |
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