viernes, 12 de enero de 2018

Balón | Antonio Deltoro



Más que la pelota
que parte la mano
me maravilla el balón
que sale del suelo disparado.
Todos lo vimos atravesar
el ángulo preciso y cruzar el espacio.
Nunca, ni el globo, ni el avión,
ni el pájaro o la flecha
partirán tan llenos de milagro.
Todavía lo siento en el pie:
ya está entre esas redes
creadas por dos piedras.


sábado, 6 de enero de 2018

The Eagles

Jaime Sabines






El diablo y yo nos entendemos...

El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito


domingo, 31 de diciembre de 2017

Ezra Weston Loomis Pound





Un pacto

Yo hago un pacto contigo, Walt Whitman. 
Ya te he detestado lo suficiente. 
Llego a ti como un niño crecido 

Que ha tenido un padre testarudo; 
Ya tengo edad para hacer amigos. 

Fuiste tú el que partió la nueva leña, 
Ahora es el tiempo de tallar. 

Nosotros tenemos la raíz y la savia: 
Que haya intercambio entre nosotros.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Funeral blues - Wystan Hugh Auden






Paren todos los relojes, descuelguen el teléfono,
Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso,
Silencien los pianos, y con un apagado timbal,
Saquen el ataúd, dejen pasar a los deudos.

Que los aviones nos sobrevuelen en círculos luctuosos
garabateando en el cielo el mensaje  Él ha muerto,
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas,
Que los policías de tráfico usen guantes negros de algodón.

Él era mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste,
Mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
Mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.

Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Llévense la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el océano y talen los bosques,
Porque ya nada puede volver a ser como antes.