miércoles, 26 de diciembre de 2018

Roberto Bolaño


Lisa


Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vacía cabina telefónica de aquel
almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica,
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.


jueves, 27 de septiembre de 2018

Joao Cabral de Melo Neto






Aquel río 
está en la memoria
como un perro vivo
dentro de un bolsillo.
Como un perro vivo
bajo las sábanas,
bajo la camisa,
bajo la piel.

Un perro, porque vive
es agudo.
Lo que vive
no se embota.
Lo que vive hiere.
El hombre,
porque vive,
choca con lo que vive.
Vivir
es ir por entre lo que vive.

El que vive
incomoda de vida
el silencio, el sueño, el cuerpo
que soñó con cortarse
trajes de nubes.
Lo que vive choca,
tiene dientes, aristas, es espeso.
Lo que vive es espeso
como un perro, un hombre,
como aquel río.

Como todo lo real
es espeso.
Aquel río
es espeso y real. 
Como una manzana
es espesa.

Como un cachorro
es más espeso que una manzana.
Como es más espesa
la sangre del cachorro
que el cachorro mismo.
Como es más espeso
un hombre
que la sangre de un cachorro.
Como es más espesa 
la sangre de un hombre
que el sueño de un hombre.

Espesa
como una manzana es espesa.
Como una manzana 
es mucho más espesa
si se la come un hombre
que si un hombre la ve.
Como es aún mucho más espesa
si no la puede comer
el hambre que la ve.

Aquel río
es espeso
como lo real más espeso.

Espeso
por su paisaje espeso,
donde el hambre
extiende sus batallones de secretas
e íntimas hormigas.

Es espeso
por su fábula espesa;
por el fluir
de sus jaleas de tierra;
al parir
sus negras islas de tierra.

Porque es mucho más espesa
la vida que se desdobla
en más vida,
como una fruta
es más espesa
que una flor;
es más espesa
que su árbol,
etc.,etc.

viernes, 29 de junio de 2018

Héctor Juan Pérez Martínez, conocido como Héctor Lavoe (Machuelo Abajo, Ponce, Puerto Rico, 30 de septiembre de 1946 - Queens, Nueva York, 29 de junio de 1993)




HACHA Y MACHETE
Seguro firme y decidido
buscando una mejor sonoridad
agrupamos el sabor con el ritmo
dándole vida a este conjunto musical.

Unidos en una sola pieza
modernos los rumberos nos vamos a tocar
rechazando a aquel que nos combate
y respetando a quien no sepa respertar.

Pa' Lante alta la frente
de frente vamos a demostrar
que lo nuestro no fue un golpe de suerte
somos hacha y machete y esta es la verdad.

Fuerte fuerte hacha y machete...

viernes, 15 de junio de 2018

Leonard Cohen




El autobús


Fui el último pasajero del día.
Estaba solo en el autobús.
Me sentía contento de que se estuvieran gastando tanto dinero
sólo para llevarme por la Octava Avenida arriba.
¡Conductor! Grité, estamos usted y yo esta noche.
huyamos de esta gran ciudad
a una ciudad más pequeña más propia para el corazón,
conduzcamos más allá de las piscinas de Miami Beach,
usted en el asiento del conductor, yo varios asientos más atrás,
pero en las ciudades racistas cambiaremos de lugar
para mostrar lo bien que le ha ido arriba en el norte,
y busquemos para nosotros alguna diminuta villa pesquera americana
en la Florida desconocida
y aparquemos justamente al borde de la arena,
un enorme autobús como una señal,
metálico, pintado, solitario,
con matrícula de Nueva York.

Anitta & J Balvin

jueves, 3 de mayo de 2018

Homero Aridjis




A veces uno toca un cuerpo y lo despierta...


A veces uno toca un cuerpo y lo despierta
por él pasamos la noche que se abre
la pulsación sensible de los brazos marinos

y como al mar lo amamos
como a un canto desnudo
como al solo verano

Le decimos luz como se dice ahora
le decimos ayer y otras partes

lo llenamos de cuerpos y de cuerpos
de gaviotas que son nuestras gaviotas

Lo vamos escalando punta a punta
con orillas y techos y aldabas

con hoteles y cauces y memorias
y paisajes y tiempo y asteroides

Lo colmamos de nosotros y de alma
de collares de islas y de alma

Lo sentimos vivir y cotidiano
lo sentimos hermoso pero sombra.