lunes, 31 de diciembre de 2012
domingo, 30 de diciembre de 2012
Carolina Escobar Sarti
XII
No ves
que se acaba el aire
que tus dedos son extranjeros
en un país arrasado
que hay muros
entre los cuerpos.
¿No ves?
jueves, 27 de diciembre de 2012
La Luna y Júpiter se reunieron en plena Navidad
Los astros estuvieron en conjunción casi toda la noche, muy cerca uno del otro, llamando la atención de muchísimas personas. Se vio en todo el mundo.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Hécate
Hécate es una diosa con origen arcaico y muy compleja y misteriosa puesto que sus atributos fueron cambiando con el tiempo, siendo asimilada con otras diosas.
Hesíodo la presenta como hija de Asteria y Perses, descendiente directa de la generación de la los Titanes e independiente del panteón Olímpico.
Zeus reconoce sus poderes y sus antiguos privilegios. Extendía su benevolencia a todos los hombres concediendo los favores que se le piden en todos los ámbitos (prosperidad material, don de la elocuencia, victoria en las batallas y juegos, etc) pues su poder es inmenso.
Con el tiempo, la anterior Hécate se difumina y aparece una Hécate oscura e inquietante vinculada al mundo de las sombras. A diferencia de Artemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate representaba su oscuridad y sus terrores.
Se creía que, en las noches sin luna, ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores que precedían su aparición. Ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros como Empusa, que comía carne humana, tenía un pie de bronce, presentaba toda clase de formas y se aparecía especialmente a niños y mujeres para asustarlos.
Hecate era la diosa de la hechicería y lo arcano, y la veneraban especialmente magos y brujas, quienes le ofrecían en sacrificio corderos y perros negros al final de cada lunación. A estos se les aparecía con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.
Sin embargo los marinos la consideraban su numen titular y le pedían que les asegurase buenas travesías.
Los romanos la identificaron con Trivia cuya efigie presidía las encrucijadas de los caminos, lugares vinculados con la magia. Se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales. Allí se levantaban estatuas en forma de una mujer de triple cuerpo o bien tricéfala. Eran muy abundantes, antiguamente, en los campos, y a su pie se depositaban ofrendas.
Hécate se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Eetes, de quien obtuvo a Circe y a Medea.
Según la versión del mito estas últimas aparecen como hermanas o sobrinas. Asimilada a Artemisa, se la representa como una joven con peplo y llevando sobre la frente el creciente lunar (o la diadema cilíndrica denominada polos) y una o dos antorchas en las manos.
El arte representa también a Hécate a menudo con tres cuerpos o tres cabezas y con serpientes entrelazadas alrededor de su cuello ya que es una divinidad triforme: lunar, infernal y marina.
La mitología también nos habla a veces de Hécate como una de las diosas menos conocidas, hija menor de Zeus, que había sido diosa de la Luna. En el Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. Ferea era un sobrenombre de Hécate.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Fallece poeta brasileño Lêdo Ivo, referente de la Generación del 45
Lêdo Ivo, que murió ayer en Sevilla, a los 88 años, ha sido uno de los poetas más representativos de Brasil en las últimas décadas, vinculado a la Generación del 45 y concienciado con la pobreza y con el compromiso del escritor.
Ivo defendía un modelo de poesía comprometido con el individuo y la sociedad. Algún crítico se refirió a él como “el poeta indignado”, aunque él eligió calificarse como “poeta municipal”.
El brasileño trataba de alejarse de la poesía pura dirigida a una inmensa minoría para orientarse a celebrar el universo a través de sus versos. Prefería, como hizo alusión en más de una ocasión, por tratar de la vida cotidiana y de la condición humana.
El poeta moderno, según este escritor, debe interesarse por el mundo de hoy y por la experiencia personal, en lugar de centrarse en hacer poemas sobre la creación poética.
Ivo (Maceivo, 1924) sintió devoción desde su infancia por la literatura española, de Francisco de Quevedo, Gonzalo de Berceo o Lope de Vega a Federico García Lorca, Rafael Alberti o la metafísica de Antonio Machado, su favorito.
Para Ivo, amante del soneto y de los versos largos, T.S. Eliot fue un referente en su amplia formación marcada por su interés por la literatura inglesa y francesa.
Miembro de la Generación del 45, un movimiento contrario al Modernismo de 1922, pertenece a la misma época que otros grandes de la poesía brasileña, como Joao Cabral de Melo Neto y Ferreira Gullara.
Periodista, narrador, ensayista y, ante todo, poeta, Ivo entendía la poesía como una forma de sentir y caminar por la vida.
En una entrevista concedida a EFE, en octubre de 2011, recalcó que él nació poeta y entendía que “el mundo se divide entre los poetas, formados por literatos, arquitectos, pintores, bailarines o músicos, entre otros, y los que no tienen voz. Y para ellos estamos los poetas para dar voz y música al que no la tiene”.
El autor de “Las imaginaciones”, “Rumor de la noche” u “Oda y Elegía”, miemb-ro de la Academia Brasileña de las Letras, reconocía también en aquella entrevista que se hallaba mejor en la vejez que en la juventud.
“Ahora reflexiono más -decía el brasileño entonces-, tengo más sentimiento de conciliación metafísica y veo más lo minúsculo, lo cotidiano. Además estoy más marcado por las emociones”.
En 1943, en Río de Janeiro se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Brasil -nunca ejerció la abogacía- y empezó a colaborar en suplementos literarios y a trabajar en la prensa carioca como periodista.
A lo largo de su carrera recibió numerosos premios, como el de Poesía de la Academia de las Letras brasileñas, el Leteo 2011, el Delfín de Oro 2004, el de Poesía del Mundo Latino Víctor Sandoval 2008, el de Literatura Brasileña de Casa de las Américas 2009 y el Premio Rosalía de Castro 2010.
Aficionado a los viajes, recorrió varios países europeos en 1954 y en 1963 el autor de “Ninho de Cobras” y “A Noite Misteriosa” fue invitado por el Gobierno estadounidense para dictar conferencias en distintas universidades, una actividad que no cesó de realizar en congresos, festivales y encuentros por el mundo.
Lêdo Ivo se encontraba en un “viaje sentimental”, dijo su hijo, el pintor Gonçalo Ivo, quien agregó que “quería cruzar el Guadalquivir andando por uno de sus puentes; cosas de poetas”.
Hace ocho días llegó a Madrid con sus nietos Leonardo y Antonia, su hijo Gonzalo y la esposa de este, Denyse. Desde el jueves estaban en Sevilla, donde tenían previsto permanecer hasta el día de Navidad para regresar a Madrid.
“Él sabía que el fin estaba próximo y quería ver a algunos amigos en Madrid, como Juan Carlos Mestre y Martín López-Vega. También quería pisar las tierras de Góngora y de Quevedo; siempre tuvo una gran ligazón con España”, explicó también su hijo.
Anteayer “estuvo en la Catedral (de Sevilla) varias horas: estaba feliz y contento. Quedó deslumbrado con el Alcázar y, al pasear por sus jardines, exclamó: ‘¡Entonces existe el paraíso; esto es el paraíso!’”, recordó Gonçalo Ivo.
Aseguró que a su padre lo incinerarán en Sevilla, “lo antes posible”, y que llevarán sus cenizas a Brasil porque “no quería una muerte carnavalizada ni una muerte episcopal, sino una muerte sencilla y franciscana”.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Tres poemas de William B. Yeats
Aedh desea las vestiduras del cielo
Si tuviera las vestiduras bordadas del cielo,
entretejidas de luz dorada y color plata,
las azules, las opacas, las oscuras
vestiduras de la noche y la luz y la penumbra,
tendería a tus pies las vestiduras:
pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he tendido mis sueños a tus pies;
pisa suavemente, pues caminas sobre mis sueños.
La máscara
“Quítate esa máscara de oro en llamas
con ojos de esmeralda”.
“Oh, no, querido, te atreves tanto
para ver si es sabio o salvaje el corazón
Y no es frío sin embargo”.
“Solo quiero encontrar lo que allí hay,
Si el amor o el engaño”.
“Fue la máscara lo que ocupó tu mente
Y puso a latir tu corazón después,
no lo que hay tras ella”.
“Pero a menos que seas mi enemiga,
yo debo indagar”.
“Oh, no, querido, olvida todo eso.
¿Qué importa que haya solo fuego
en ti, en mí?”
Libélula
Para que no se hunda la civilización
y pierda su gran batalla,
calla al perro y ata el caballo
de una estaca bien lejos:
nuestro señor el César está en su tienda
ante los mapas desplegados,
sus ojos fijos en la nada,
su cabeza apoyada en la mano.
Como una libélula en el río,
Su mente se mueve en el silencio.
Para que las torres sin cúspide ardan
y los hombres recuerden tu rostro,
muévete suavemente, si has de moverte
en este paraje solitario.
Piensa, mujer en una parte, niña en tres,
que nadie observa. Con sus pies
practica un rastreado chapucero
que aprendió en la calle.
Como una libélula en el río,
Su mente se mueve en el silencio.
Para que las púberes encuentren
al primer Adán con que soñaron,
cierra la puerta de la capilla del papa
y no dejes entrar a los niños.
En ese andamio se inclina Miguel Ángel.
Haciendo menos ruido que un ratón
Su mano se mueve de aquí para allá.
Como una libélula en el río,
Su mente se mueve en el silencio.
Tomados de:
PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 93. Noviembre de 2012.
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