lunes, 6 de septiembre de 2010

En el restaurante - Alexander Blok




Nunca olvidaré (No sé si esa tarde
Sucedió o no) el cielo pálido,
Quemado por el fuego del crepúsculo,
Los faroles apenas brillaban.

Yo me encontraba en un restaurante repleto.
En algún lugar al amor cantaban.
Te envié una rosa negra en una copa
Dorada, como el sol.

Me miraste. Audaz y confusamente recibí
Esa mirada altiva. Te saludé.
Con premeditación a tu acompañante dijiste
Bruscamente: “Es un admirador”.

Y en respuesta algo murmuraron las cuerdas,
Con frenesí entonaron canciones...
Tu desdén juvenil se revelaba
Por un leve temblor de las manos...

Saliste del lugar como ave asustada.
Pasaste leve, como un sueño mío...
Resolló tu perfume, se cerraron tus pestañas,
Cuchichearon ansiosas tus sedas.

Desde el fondo del espejo lanzaste tus miradas
Y al lanzarlas gritabas “¡Atrápalas...!”
El collar sonaba, una gitana bailaba
Y la tarde toda chillaba de amor.


1910
Traducción Jorge Bustamante García (Colombia)

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