lunes, 30 de noviembre de 2009

2 poemas de Juan Gelman



Opiniones

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.

XCI

toda poesía es hostil al capitalismo
puede volverse seca y dura pero no
porque sea pobre sino
para no contribuir a la riqueza oficial

puede ser su manera de protestar de
volverse flaca ya que hay hambre
amarilla de sed y penosa
de puro dolor que hay puede ser que

en cambio abra los callejones del delirio y las bestias
canten atropellándose vivas de
furia de calor sin destino puede
ser que se niegue a sí misma como otra

manera de vencer a la muerte
así como se llora en los velorios
poetas de hoy
poetas de este tiempo

nos separaron de la grey no sé que será de nosotros
conservadores, comunistas, apolíticos cuando
suceda lo que sucederá pero
toda poesía es hostil al capitalismo

jueves, 26 de noviembre de 2009

2 poemas de León Gil



QUÉ ES BASURA

La bazofia de los sagrarios los nosocomios y los hospicios
No es basura

Las brozas de los guayacanes los poetas y los artistas
No son basura

La horrura litúrgica la pragmática la existencial y otras horruras
No son basura

La cochambre de las pinacotecas las gliptotecas y los museos
No es basura

Las barreduras de los amores las utopías y los prostíbulos
No son basura

Las enronas humanales de las trincheras las cloacas y las burocracias
No son basura

Las escombreras de Pompeya Machu Picchu y las academias
No son basura

La escoria de los narcos los paracos los guerrillos los soldos y demás milicos
No es basura

La guarrería de palacio del cartucho del vaticano del alma mater
No es basura

Los desechos no son basura
La chatarra no es basura
Los desperdicios no son basura
La inmundicia no es basura
Los despojos no son basura
Las ruinas no son basura
Las pústulas no son basura
Los miembros cercenados
No son basura
La carroña no es basura
Los excrementos no son basura

Dime, entonces
Oh, sublime y sapientísima y graciosa
Tlazolteotl
Diosa de la inmundicia y de la basura
Del sexo y la fecundidad
Oh, dulcísima patrona
De las prostitutas

Dime, entonces
Qué es basura

Todo, hijo mío
Todo es basura


TAMPONES Y TOALLITAS

Desde cuándo y dónde
Los vertederos los basurales los basureros

Entonces a qué arroyuelos a qué charcas a qué albercas
A qué piélagos a qué ríos a qué rastrojos a qué desiertos

Irían a parar los tampones las toallitas
Con olor de incienso
De la reina de Saba la del gran poeta

Los sangrientos los sanguinarios
De la judía Judit la de Holofernes

Los aqueos y los troyanos
De la divina Helena la de Paris la de Menelao

Los incestuosos de la reina egipcia
Cleopatra séptima
La de Marco Antonio la de Julio César

Los virginales de María
La de Gabriel la del carpintero

Los inquietos de María la de Magdala
La de los doce apóstoles la del nazareno

Los sanguinarios de la niña Juana
La del ejercito la de la guerra

Y de qué y a dónde
Los de Eva la de Adán la de la serpiente

Adán y Eva los que sufrieron
La primera hemorragia sobre la tierra

Y a propósito
¿De qué edad salió del durmiente Adán
La niña la señorita la madre Eva?

I'm Your Man - Leonard Cohen

Suzanne - Leonard Cohen

martes, 24 de noviembre de 2009

Tres poemas de Anne Waldman



En el día de tu cumpleaños viejo Walt Whitman

Oh estratégico mapa del desastre, hambrienta América
blanco del canto, del poema que anda a los tumbos,
de toda la protesta
Una larga e imperfecta historia ensombrece tu rostro
América: dejá que el sufrimiento, la fatiga, el sexo
y las distracciones sublimes caigan en el olvido
se desvanezcan de los expedientes
Dale tu permiso a este mundo para que pueda seguir
Respirando

Es simple: una mujer abandona el lecho, se despereza
El Mundo es su espejo, la puerta hacia el dolor
(Ardua tarea matinal, whitmaniana: despertar al país a
su propio ser)


Vísperas de una noche de brujas

Cuando
me siento
en el ómnibus,
mi madre
su fantasma
se yerguen
en
mi
cuerpo.
Sostengo
cabeza
con
el
puño cerrado
de
esta mano
bajo el
mentón.
Resignada
observo
a través
de la ventanilla
el mundo
que
pasa.
Igual
que
ella
mi madre;
pensándolo
así,
del
mismo
modo.


Berthe Morisot

Hacia el final de sus días ella dijo que
el anhelo de llegar a la fama después de muerta
se le antojaba una ambición desmedida.
"La mía", agregó,
"se limita al deseo de pintar
cosas, la más mínima de ellas,
algo mientras sucede".

Un crítico escribió acerca de la muestra realizada
en el "salon des impressionnistes" individualizando
a la Morisot: "son cinco o seis lunáticos,
uno de ellos, mujer".

sábado, 21 de noviembre de 2009

LOS FILÓSOFOS - Wilfredo Carrizales


1

¿Tal vez más sofistas que filósofos? Multiplican sus nombres contra los invasores de ideas peregrinas. La furia de sus corrientes de pensamiento golpea los acantilados de la inconciencia. Habitan en burbujas que son sordas al canto de las mariposas. Se metamorfosean para levantar en su honor estatuas, bustos y monumentos de insufrible visión. Ofrecen la salvación si se someten a su arbitrio. Palpitan, tiemblan y logran el vértigo intelectual que los libera de la negrura interior. Son ávidas esponjas que absorben la humedad de la sabiduría. Trizan los nervios con sus razonamientos y alcanzan lejanías sin moverse de sus sitios. Aman las leyendas acerca de sus genealogías. Se apegan a la ferocidad de los debates para ocultar sus pequeñeces. Tallan un fuego frío en sus pechos que transparentan la luz. Se defienden de las sospechas con precarias elucubraciones. Su yo es un pájaro menoscabado que arranca con frecuencia su nido para ocultar el error de la construcción. Poseen uno o dos cerebros. Nada más. Se atan a la cabeza, rapada o de exuberante cabellera, un bulto de disquisiciones útil en toda ocasión. Nunca van a la deriva, pues su brújula siempre indica el porvenir. No creen en talismanes ni en rayos partidos en mitad de la ciudad. No sufren de nostalgias. Tampoco de migraciones del alma. Su idioma surge de planetas cegatos que se inflan con saberes indescifrables. De sus materias grises se desprende la fragua de una discusión que ayuna por falta de alimento fresco. Sus voces retumban en los auditorios con un oleaje de eclecticismo y emanaciones de cenizas invulnerables. Ruedan con sus destinos en procura de la gloria y se golpean muy seguido las entrañas para trepar al enciclopedismo. Sus máscaras encierran todo el doctrinarismo coagulado y se perpetúan como finalistas en la gran carrera de los sistemas perceptibles.


2

Pitágoras amaba el saber y no era sabio. Los filósofos de ahora están ahítos de sapiencia. Producen contrariedades para espíritus en extravío. Son centinelas que asocian (¿o se asocian ellos mismos?) los meandros con las membranas del jardín; las cosmologías con el cinismo del mercado; la panspermia con el atajo erótico hasta la cátedra deseada. La muerte no persevera en ellos por falta de pudor. Ellos se interrogan en voz alta y clara y luego obligan al cielo a asumir las consecuencias de los diluvios. Cada pisada de los filósofos es un avance cierto hacia el eterno retorno de la nada. Su reino prometido se encuentra a los pies del árbol que, tranquilo, exuda herméticas categorías. Para entrar y salir de tal paraíso sólo se requiere un laberinto que se despliegue en la mente. Con remolinos de axiomas, los filósofos devienen en oráculos que iluminan la decrepitud del mundo.
Las lenguas de los filósofos no celebran los silencios. Ellas deben ser amantes de las mordeduras y de los latidos contagiosos del pesimismo que yerra con sentencias de granos de sal en la intemperie. Los filósofos ofician en la espesura de sus ínclitos huesos y las sombras de sus hábitos les abren las puertas del triunfo. Ellos poseen un realismo que arrojan contra las noches de la ignorancia. Devoran las entidades metafísicas como si de pedruscos se tratara. Asperjan oraciones para el buen sentido y cambian sus expresiones para arrebatar las barandas de las manos de los ignaros. Llevan grabados en sus cacumenes los musgos intactos de las ontologías más nostálgicas. El fulgurante parpadeo de sus neuronas atrae ascuas del desvarío, apotegmas, tensiones, vértigos y espejismos. Los filósofos no sueñan porque ellos saben encontrar a Dios a través de sus atajos.


3

Los filósofos toman y obligan. Con su solipsismo se envuelven para resaltar los harapos de la distinción. Los filósofos dibujan en el aire a los ogros de las falacias. Los filósofos profanan los rincones donde se oculta el vitalismo. Los filósofos suben a las olas más altas y desde allí pregonan acerca de las hierbas que producen fiebres intelectuales. Los filósofos nunca escupen para arriba ni rompen las tejas de otros. Los filósofos caminan tangencialmente en los desvanes por miedo a caer en las telarañas de la incertidumbre. Los filósofos remueven el rescoldo con la esperanza de volver a producir la llama que constela. Los filósofos no pertenecen a ninguna madriguera. Los filósofos parecen espejos a punto de romperse debido al exceso de insomnios. Los filósofos no pronuncian frases de amor ni sucumben ante la luna llena ni ante la veracidad del escorpión. Los filósofos protejen sus talones de las polvaredas que levantan las rebeldías ajenas de los espíritus. Los filósofos se bañan muchas veces en el mismo río. Los filósofos retroceden de espaldas si esto es beneficioso para combatir los dualismos. Los filósofos cantan la palinodia confabulados con los héroes de sandalias y maletines que no cierran. Los filósofos persiguen al animal humano para aprehender su olor de vacíos y de historias crepusculares. Los filósofos se arrancan del pecho sus nombres en protesta por la falta de crecimiento de sus cofradías. Los filósofos sufren con el peso de las catedrales que llevan por dentro y que no cesan de doblar sus campanas con badajos de nudos. Los filósofos decapitan cabezas prestadas y luego las restituyen a sus lugares de origen con nuevas leyes y nuevas trampas. Los filósofos se disuelven en sus laberintos y renacen cien años después para salvar a la humanidad de sus locuras y desaciertos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

3 poemas de Gustavo Pereira



Fin de la historia

“El capitalismo es el fin de la historia”

Tal vez sobrevivan los metales relucientes pero no las mariposas los plásticos y los escombros pero no los pétalos bajo el rocío
los gremios de rufianes pero no los solitarios
los banquetes y los festines pero no la alegría
los ruidos y los estrépitos pero no la música del amanecer
las mesas servidas como nunca pero no los aromas
las estrecheces de espíritu pero no la compasión
los bandos del poder pero no los secretos del habla
las máquinas traganíqueles pero no el incrédulo azar
las meretrices y las zorras pero no las diosas de la noche
las acritudes y las ferocidades pero no las revelaciones
los circuitos integrados pero no el despertar de la hierba
los malos olores pero no la transpiración de los amantes
la estupidez y la vulgaridad pero no la evidencia de lo sensible
lo redondo y lo cuadrado pero no lo indescifrable
los trajes y las joyas pero no la transparencia de las aguas
las metáforas pero no la poesía.


La incertidumbre de hacer un poema

La incertidumbre de hacer un poema no es porque no haya lectores o amantes de la poesía
ni porque no queden almas sensibles sobre el mundo

Tampoco porque a veces se derrumbe en nosotros con el escenario parte de la iluminación
Ni porque en el fondo hacer un poema sea el acto menos afortunado entre los muchos que la técnica tiene por estúpidos


La incertidumbre de hacer un poema parte del mismo poema que finalmente ignora su papel como poema
y desea con fervor parecerse a una piedra a la arena
o al agua
O mejor Ser la piedra la arena
y el agua
que todo poeta desdice.


DESGRACIADO DE AQUEL QUE ANTE LOS MUSLOS

Desgraciado de aquel que ante los muslos desnudos
de la amante en el lecho
es capaz de mandarse un discurso.